LA TRINIDAD: ¿VERDAD BÍBLICA O INVENCIÓN HUMANA?
LA TRINIDAD: ¿VERDAD BÍBLICA O INVENCIÓN HUMANA?
Por el Ing°. Mario A Olcese, Diplomado en Teología
“Instituto bíblicoBaxter” Honduras
molceses@hotmail.com
Introducción:
Una de las doctrinas fundamentales de la llamada “Cristiandad” es La Santísima Trinidad, que es definida como tres personas divinas en una sola esencia. Es decir, se define como que El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son tres personas divinas que comparten una sola esencia. Luego nos dicen que estas tres personas son distintas pero a la vez son un solo Dios Verdadero.
La Trinidad es considerada como un MISTERIO, pues no se la puede concebir totalmente con nuestra mente finita. En realidad resulta muy difícil comprender cómo tres personas divinas y distintas puedan constituir un solo Dios verdadero. Escapa a toda la lógica y razonamiento humanos. En realidad millones de trinitarios han aceptado ese dogma por la “fe” más que por la fuerza de la razón misma. No obstante, la fe y la razón deben ir de la mano. La fe debe estar sustentada en la razón, pues si no sería una fe ciega. Por ejemplo, tenemos fe que existe Dios porque alguien tuvo que haber creado este enorme reloj que es el universo regido por leyes. Las leyes implican un Legislador, y Ése, por la razón misma, es Di
Lo cierto de todo es que ni Cristo ni sus discípulos, hasta el siglo IV, creyeron en la Trinidad. Para ellos “Dios no era un Dios de confusión sino de paz” (1 Corintios 14:33). El Dios Trino es un Dios confuso que trae discordias y disputas. En la Biblia no existe la palabra Trinidad, y tampoco se encuentra ningún texto canónico que diga que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son un solo Dios. El único texto que podría probar esa creencia Trinitaria es 1 Juan 5:7, texto que fue interpolado siglos después, y en consecuencia se le reconoce como espúreo por los eruditos bíblicos.
Origen de la Trinidad:
Sí, la Trinidad fue desconocida por un espacio de casi 400 años (Siglo IV) partiendo del nacimiento de Cristo, y sólo fue formulada de a pocos en los Concilios de Nicea (325 d.C), y de Constantinopla (381 d.C). En el Concilio de Nicea se formuló lo que se llama la “semi-Trinidad”, es decir, se llegó a la conclusión que el Hijo era igualmente “Dios” con el Padre, de su misma substancia y esencia. Por tanto el Hijo es verdadero Dios del Verdadero Dios. Del Espíritu Santo nada se discutió ni se concluyó.
Fue en el Concilio de Constantinopla (381 d.C) donde se incluyeron frases en el credo por las cuales se afirmaba que el Espíritu Santo había de ser adorado y glorificado con el Padre, que él procedía del Padre, y que era él quien hacía la revelación. Y en el Concilio de Calcedonia (451 d.C) se hizo más explícita la declaración hecha en el Concilio de Constantinopla. Por esto la Nueva Enciclopedia Católica, 1967, dice de la “Trinidad”: …la fórmula dogmática “Un Dios en tres Personas”… fue el producto de tres siglos de desarrollo doctrinal”. Y en su libro La Iglesia de los Primeros Tres Siglos, Alvan Lamson dice: “…La moderna doctrina de la Trinidad no se haya en ningún documento o reliquia perteneciente a la Iglesia de los primeros tres siglos…”
Eduardo Gibbon dice, en su prefacio de su libro Historia del Cristianismo: “Sí el paganismo fue conquistado por el cristianismo, es igualmente cierto que el cristianismo fue corrompido por el paganismo. El Deísmo puro de los primeros cristianos…fue cambiado, por la iglesia de Roma, por el incomprensible dogma de la Trinidad. Muchos de los dogmas paganos, inventados por los egipcios e idealizados por Platón, fueron retenidos como merecedores de ser creídos.”
Además, H.G. Wells en su Perfil de la Historia, pág.421 dice: “Veremos cómo, después, toda la cristiandad se volvió a las disputas sobre la Trinidad. No hay una clara evidencia de que los apóstoles de Jesús aceptaran esa doctrina.”
Pero la idea de la Trinidad es reconocida en las religiones antiguas de las naciones paganas. En las mitologías de los Griegos, Persas, Egipcios, Indios, Babilonios, Chinos, Islándicos, Fenicios, y Japoneses hallamos triadas de dioses, o dioses trinos. La Trinidad Hindú estaba conformada por los dioses Brahma, Vishnú y Shiva. La Trinidad Griega estaba conformada por los dioses Zeus, Athena, y Apolo. Decían sus creyentes que los tres “concordaban en uno”. La Trinidad romana eran sus dioses Júpiter, Mercurio, y Venus. Estos dioses trinos se fueron asimilando dentro de las naciones conquistadas.
Cómo Entró la Trinidad en la Iglesia:
Existen evidencias de conceptos Trinitarios siendo introducidos por cristianos convertidos del paganismo posiblemente tan temprano como la última parte del siglo I. La incorporación gradual de ideologías paganas en la doctrina y práctica cristiana se produjo por la interacción de 4 componentes históricos:
1.- Los apóstoles, quienes fueron sólidos en su conocimiento y aplicación de la Palabra de Dios, habían muerto. Su apego a las doctrinas originales de Dios ya no era de ejemplo viviente a los seguidores.
2.- La anticipación del “rápido” regreso de Cristo en las mentes de muchos cristianos decayó con el correr del tiempo.
3.- Muchos paganos que se convirtieron al cristianismo siguieron manteniendo algunas de sus creencias y prácticas anteriores. Así, la doctrina cristiana pura original se corrompió rápidamente.
4.- Debido a estos tres elementos anteriores, mucha gente empezó a anticipar un nuevo revivamiento o una nueva administración en reemplazo del viejo.
Incluso Pablo, mientras estaba vivo predicando el evangelio, tuvo que hacer frente a creyentes que querían modificar la Palabra de Dios a su satisfacción o capricho. Tomemos nota que la apostasía de la iglesia comenzó al poco tiempo, después de la mitad del siglo I, hacia el final del ministerio de Pablo. En esta época, dos sectas mayores, los Ebionitas y los Gnósticos hicieron su aparición.
Los Ebionitas eran los cristianos judaizantes quienes plagaron a Pablo con sus ideas de seguir guardando la ley y Obedeciendo el Antiguo Testamento. Mientras que algunos creían que Cristo nació sobrenaturalmente como hombre, otros creyeron que Cristo fue el hijo concebido entre José y María.
Los Gnósticos como secta tuvo sus raíces en la filosofía Griega y en las ideas religiosas. Ellos creían que Cristo era una Deidad, y su cuerpo físico era una apariencia o algo que él había tomado prestado temporalmente. (Ver Una Historia de la Iglesia Cristiana, pp. 53-7, por Hase).
El Docetismo apareció en la última mitad del siglo II. Era, de hecho, sólo otra forma de gnosticismo. Con la idea de remover al autor de todo bien del contacto con la materia, la cual los docetistas la consideraban maligna, ellos buscaron la ayuda de la filosofía oriental con la idea de poblar el espacio entre Dios y la materia con una vasta sucesión de seres super humanos como mediadores entre Dios y el mundo. Éstos, emanando de la Deidad, fueron llamados AEONES; entre éstos el de mayor rango era Cristo. Muchos de ellos imaginaron que Jesús fue un mero hombre, y mantuvieron que el AEON Cristo descendió sobre el hombre Jesús en su bautismo, y que después lo dejó inmediatamente antes de su crucifixión, de modo que Cristo no fue, sujeto a dolor y muerte; en tanto que otros sostuvieron que el cuerpo, con el cual Cristo pareció estar investido, no era realmente humano y transmisible, sino insubstancial o etéreo, o, al menos inmaterial: Estos últimos fueron llamados docetistas. Aquí vemos a un Cristo preexistente fuera del mundo que baja a la tierra para obrar en Jesús. Imaginémonos que clase de Jesús tendríamos con la mezcla del gnosticismo y el docetismo. ¡Obviamente un “Jesúcristo-Dios” preexistente antes de su nacimiento humano!
De acuerdo a fuentes seculares, el Apóstol Juan fue el único apóstol que vivió a finales del siglo I, y durante el cual él escribió sus epístolas del Nuevo Testamento y su Evangelio. El Evangelio de Juan sirvió para esclarecer que Cristo es el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre. Por tanto este Evangelio de San Juan establece la verdad de la Palabra de Dios de que Cristo es el Hijo de Dios no “Dios el Hijo” o “Dios Mismo”. Se puede afirmar que los escritos juaninos combaten el concepto gnóstico de un Jesús Dios, no humano. En su Primera Epístola, Juan contraataca ese pensamiento gnóstico en el capítulo 4 y verso 3.
También Pablo afirmó que en sus días ya estaba en acción “El misterio de iniquidad” (2 Tesalonisenses 2:7). Y también Pablo aconseja a Timteo: “Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia (Gr. GNOSIS)” (1 Timoteo 6:20). Aquí Pablo hace una clara alusión al gnosticismo de su época.
Con el surgimiento de varias sectas, la verdad de la Palabra de Dios vino a estar infiltrada por la adoración idolátrica y las teorías. Los cristianos gradualmente aceptaron los elementos foráneos introducidos en sus enseñanzas.
La Trinidad se originó inicialmente en la filosofía de Platón, el filósofo Griego que vivió unos 400 años antes de Cristo. Un erudito Inglés ha observado que “el germen de todas las ideas, incluso de muchas del cristianismo, se puden encontrar en Platón.” (Gerardo S. Sloyan, Las Tres Personas en un Dios, p.31). Por cierto que antes de Platón hubo triadas en los pueblos antiguos de Egipto, Babilonia, China, India, etc. Eso ya lo explicamos antes.
Hans Kung, el reconocido teólogo católico de origen alemán, dice: “Si tomamos el Nuevo Testamento como un criterio, no podemos negar que el Concilio de Nicea ciertamente mantuvo el mensaje del Nuevo Testamento y no lo helenizó totalmente. Pero es igualmente fuera de toda disputa que el concilio permaneció enteramente aprisionado en conceptos, nociones, y modelos Helenísticos los cuales hubieran sido totalmente desconocidos para el Judío Jesús de Nazaret y la comunidad más antigua (de creyentes)…” (Cristianismo: Esencia, Historia y Futuro, p. 182).
También Hans Kung culpa al dogma de la Trinidad por el poco avance del cristianismo en el mundo musulmán. Para los islámicos, la creencia en un solo Dios “Alá” es fundamental. Alá no es un Dios trino como lo es el Dios de muchos cristianos Trinitarios. Por eso los musulmanes ven con horror cómo la cristiandad ha aceptado un Dios Trino, lo cual no va en armonía con su creencia monoteísta. Mientras se mantenga el dogma de la Trinidad, no se podrán convertir a más musulmanes para Cristo.
Los cristianos contamos con la Biblia a fin de documentarnos de sobre la persona del Hijo de Dios. Es lógico concluir que si Cristo era Dios verdadero, él mismo debió enseñarlo a sus apóstoles, y éstos a sus discípulos. Pero: ¿Dijo Jesús que él era Dios como Su Padre es Dios? ¿Dijo él que el Espíritu Santo era también Dios? A continuación vamos a reseñar los pasajes más importantes del Nuevo Testamento en donde se presenta a Jesús como el Hijo de Dios, y no, como muchos creen, como Dios el Hijo
Testimonio de Jesucristo:
Creo que por encima de los concilios y las opiniones de los hombres, está el claro y legítimo testimonio de Jesucristo. Él es el más indicado o autorizado para decirnos si él es el Dios Único y Verdadero. Para ello es importante leer la Biblia, y en particular, los Evangelios, en donde están registradas sus palabras.
Jesús Reconoció que sólo Su Padre es el Dios Verdadero:
Aunque parezca increíble, Jesús mismo contradice a los Trinitarios enseñando el monoteísmo puro. Por ejemplo, en Juan 17:3 él dice de Su Padre y Dios: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti (Padre), el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Este pasaje debe ser leído con cuidado, y es más, debe ser escudriñado profundamente por el investigador sincero e inteligente. Notemos que Jesús dice que la vida eterna consiste en conocer a dos personas: 1). Al Dios Padre, quien es el único Dios verdadero, y 2). A Jesucristo, como el enviado de Dios. Jesús NO dice que el Padre y él son El Dios verdadero, sino sólo Su Padre. No obstante, los Trinitarios tuercen esta doctrina de Jesucristo diciendo que el Hijo es también el Dios verdadero. ¡Pero Jesús nunca dijo ser el Dios verdadero¡ Este texto es contundente, y no obstante,
En otra ocasión Jesús les dice a sus discípulos que su Padre es MAYOR que él (Juan 14:28). Esta declaración de Jesús lo coloca a él como menor al Padre definitivamente. Como réplica, los trinitarios dicen que Jesús estaba hablando como hombre, y en esa condición era menor que Dios Padre. Pero, ¿no deberíamos esperar que todo hombre sea menor que Dios el Padre? ¿Qué de nuevo estaría diciendo Cristo con eso? ¿No sería algo evidente que cualquier hombre sea menor que Dios? No amigos, yo creo que Cristo estaba hablando de algo más transcendental, y esto es que Cristo, el Hijo de Dios, es menor o “inferior” al Padre ayer, hoy, y siempre.
Jamás encontraremos en la Biblia la frase “Dios el Hijo”. Al contrario, Jesús enseña que él mismo tiene Su Dios. En Juan 20:17 Jesús les dice a sus discípulos: “…subo a mi Padre y a vuestro Padre, A MI DIOS, y a vuestro Dios.” En la crucifixión Jesús exclamó a Dios: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46).
Pero el texto más importante y dramático es el de Apocalipsis 3:12. En este pasaje, el Cristo glorificado y entronizado en el cielo dice: “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de MI DIOS, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de MI DIOS, y el nombre de la ciudad de MI DIOS, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de MI DIOS, y mi nombre nuevo.” La pregunta lógica es: ¿Por qué Jesús sigue llamando al Padre como “MI DIOS” 4 veces, si ya dejó de ser hombre en el cielo? Pero lo cierto es que en el cielo Jesús sigue teniendo su Dios. Y si en el cielo Jesús sigue teniendo su Dios, entonces él no ha dejado de ser un hombre, aunque ciertamente ya en la condición de glorificado.
Si Cristo es Dios como el Padre, entonces ¿por qué Jesús desconoce el día y la hora de su propia venida y del “fin del mundo?” Él dijo claramente a sus discípulos: “Pero de aquel día y de la hora nadie lo sabe, ni aún los ángeles que están en el cielo, NI EL HIJO, sino el Padre.” (Marcos 13:32; Hechos 1:6,7). Sí, Jesús no sabe cuándo en la fecha de su retorno. Pero nos dirán nuevamente que Cristo hablaba como hombre. Pero, ¿no es de esperar que todo hombre ignore la fecha del fin del mundo? ¿Qué de nuevo estaría diciéndonos Jesús? Nuevamente insisto en el hecho que Jesús hablaba como Hijo de Dios y como hombre. ¡El Hijo de Dios no lo sabe todo! Y si no sabe todo es porque no es el Dios Omnisapiente y Todopoderoso.
En una ocasión un hombre le dijo a Jesús: “…Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno, sino sólo Dios.” (Lucas 18:18.19). Aquí se suscita otra pregunta: Si Cristo es Dios, y Dios es el único bueno, ¿por qué rechazó Jesús la confesión de que era bueno? En Mateo 5:8 Jesús mismo dice: “Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios.” Aquí surge otra pregunta, si Cristo era Dios, ¿por qué dice que sólo los de limpio corazón verán en a Dios? Si Cristo era Dios, entonces no sólo los de limpio corazón estaban viendo a Dios, sino también los pecadores impenitentes. Recordemos que a Jesús muchos le vieron y no se arrepintieron de su sucio corazón. Por tanto, Cristo no podía ser Dios.
En Juan 10:29 Jesús dice: “Mi Padre que me las dio, es MAYOR QUE TODOS…” Este texto, junto con el de Juan 14:28, confirma el hecho de que Cristo no es igual que Dios el Padre. Y en Juan 5:19 Jesús dice: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer NADA POR SI MISMO, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.” Esta es una extraña declaración de Cristo si creemos que él es Dios como Su Padre. Notemos que Cristo imita a su Padre y no a la inversa. Jesús no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que hace su Padre eso hace él. Obviamente Cristo está sujeto a Su Padre, y hace lo que él le enseña.
En Marcos 10:40 Jesús dice: “Pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, NO ES MIO DARLO, sino para aquellos a quienes está preparado.” En el reino de Cristo habrá puestos de autoridad que sólo Dios ha destinado para sus hijos. Jesús afirma que a él no corresponde señalar los lugares o posiciones de autoridad.
El Testimonio de los Apóstoles:
A continuación veremos que los apóstoles, como judíos que eran, mantenían su creencia en un solo Dios. Ellos sabían, en función a Deuteronomio 6:4, que Jehová es UNO y solo él el Altísimo sobre toda la tierra (Salmos 83:18). Ellos jamás pensaron que Dios estaba compuesto por una triada, o bien, por Tres Personas distintas en un solo Dios verdadero. A continuación veremos las declaraciones apostólicas en cuanto a su creencia sobre Dios, Cristo, y el Espíritu Santo.
1.- San Pablo: fue el apóstol que predicó primero a los gentiles con mayor insistencia fuera de Israel. Su misión era dar a conocer el evangelio de Cristo, y a la Persona de Dios (Hechos 17:23).
Cuando Pablo había visitado Corinto en su segundo viaje misionero, esta ciudad era un importante centro cosmopolita de comercio del mundo antiguo, como también era reconocido como un centro del libertinaje y el desenfreno. El propósito de Pablo era corregirlos de su desviación moral y doctrinal, y que amenazaban la vida de la comunidad cristiana. Se habían formado divisiones que se transformaron en facciones hostiles. Además había inmoralidad sexual en ella. En 1 Corintios 8:4-6 Pablo admite que hay dioses en el cielo, seguramente refiriéndose a Dios Padre y a sus ángeles (Elohim). Claro que el único Dios verdadero es el Creador Padre Dios quien sostiene todo por su Espíritu. Ahora bien, Pablo luego pasa a decir: “Para nosotros, sin embargo, SÓLO HAY UN DIOS, EL PADRE, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.”
Al analizar sus palabras lo que Pablo está revelando es que sólo el Padre de Jesús es el Único Dios Verdadero. Aquí Pablo no está incluyendo al Hijo, y menos, al Espíritu de Dios. De Jesús Pablo dice claramente que es nuestro Señor. ¿Quién puede deducir el dogma de la Trinidad en estas declaraciones de Pablo? ¡Nadie! Y de paso, Pablo estaba oponiéndose al gnosticismo de la época.
Y También a los corintios Pablo les seguirá diciendo sobre Dios y su Hijo, lo siguiente: “…y Dios la cabeza de Cristo” (1 Corintios 11:3), y además: “…y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.” (1 Corintios 3:23). Y además les dice: “Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo SE SUJETARÁ al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios (Padre) sea todo en todos.” (1 Corintios 15:28). Es claro que para Pablo Jesús no es igual a Dios, pues afirma que la cabeza de Cristo es Dios… y él es de Dios. Pablo afirma, además, que en la eternidad el mismo Hijo estará sujeto al Padre, el cual será Dios sobre todos. ¿Puede alguien creer que Pablo era Trinitario?
Cuando Pablo les escribe a los hermanos en Efeso, les dice lo siguiente: “Para que EL DIOS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, EL PADRE DE GLORIA, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.” (Efesios 1:17)(2 Corintios 1:3). Aquí Pablo está diciendo que el Padre es el Dios de Jesucristo. Sí, Pablo creía que Jesucristo tenía Su Dios, lo cual destruye el dogma de la Trinidad. Para los Trinitarios, Cristo es Dios como lo es el Padre, y el Espíritu Santo. Pero: ¿Puede Dios tener Su Dios? Además, jamás leeremos en la Biblia que el Padre tenga Su Dios, lo cual si ocurre con el Hijo. Ah, y de igual opinión es Pedro cuando escribe su primera epístola: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo…” (1 Pedro 1:3).
Y para finalizar con Pablo, él escribió a Timoteo lo siguiente: “Porque hay UN solo Dios, y UN solo Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo HOMBRE.” ( 1 Timoteo 2:5). Aquí Pablo claramente sostiene que sólo hay UN DIOS, y también hay UN SOLO MEDIADOR, entre ese único Dios y los hombres: Jesucristo HOMBRE. Jesús, por tanto, no es DIOS sino el MEDIADOR entre Dios Padre y los Hombres. Pablo finalmente sostiene que ese Cristo Mediador es HOMBRE… ¡no Dios!
Ahora bien, sería bueno que el lector revise los siguientes textos, en dónde Pablo hace una distinción entre Dios y Jesucristo:
1.- Romanos 16:27
2.- 1 Corintios 1:3
3.- 2 Corintios 13:14
4.- Gálatas 1:1,3
5.- Efesios 1:2: Efesios 6:23
6.- Filipenses 1:2,11
7.- Colosenses 2:2; 3
8.- 2 Tesalonisenses 3:5
9.- 1 Timoteo 1:2; 5:21; 6:13
10.- 2 Timoteo 4:1
11.- Tito 1:4
2.- San Juan: Fue el apóstol que más amó Jesús, y quien estuvo muy unido a él. Juan jamás creyó que Jesús fuera Dios como el Padre. Los siguientes textos son muy claros:
En su Primera epístola, Juan dice que Cristo es el Hijo de Dios, no Dios el Hijo. Sus palabras son como siguen: “…para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).
En su Segunda Epístola Juan hace una diferenciación entre Dios Padre y Cristo. Usted verá que Juan no dice “Dios Hijo”, como lo hace con el padre al decir “Dios Padre”. Juan dice: “… misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo.” (2 Juan 3). Notará que Juan no dice que el Hijo sea Dios, sino “Señor” (compárese con 1 Corintios 8:6).
Y lo más interesante es que en Juan 1:18 el apóstol dice: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.” Esta revelación de Juan nos hace ver que Cristo no es Dios. Y es que Cristo (El Hijo) fue visto por Juan, los demás apóstoles, y el pueblo israelita, por una espacio de 3 y medio años. No obstante Juan dice que nadie ha visto a Dios. ¿Cómo podría ser verdad lo que dice Juan, si presuponemos que Jesús era el Dios verdadero? Es claro que Juan no sabía nada de una Deidad del Hijo, y menos, de una Trinidad.
Además, Juan como el escritor de Apocalipsis, empieza diciendo: “La revelación de Jesucristo que Dios le dio…” (Apocalipsis 1:1). Observemos que Juan dice que Dios le dio a Jesucristo Su revelación. Esto es muy interesante, pues Cristo ya estaba en el cielo cuando le revela a Juan el Apocalipsis, y sin embargo, este Cristo entronizado sigue recibiendo de su Dios nuevas verdades que desconocía. Y en el capítulo 3 y verso 12, el Hijo entronizado y glorificado en el cielo habla del Padre como: “Mi Dios”, ¡4 veces!. Claramente Juan sabía que el Jesús glorificado seguía teniendo su Dios en el cielo. Y Pablo concuerda con Juan cuando dice que Cristo “está sentado ahora a la diestra de Dios”(Colosenses 3:1). Notemos que Pablo NO dice que Dios Hijo está sentado a la diestra de Dios Padre. Lo que verdaderamente dice es que Cristo (el Hijo), sin ningún título de “Dios”, está sentado a la diestra DE DIOS—¡El único Dios verdadero! (Juan 17:3).
3.- San Pedro: Este apóstol fue el evangelizador de los judíos. En sus epístolas no se encuentra ni rastros de una Divinidad Trinitaria compuesta por el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Al contrario, Pedro creía que Cristo era sólo el Hijo de Dios, y el Mesías. Además creyó que el Hijo de Dios tenía Su Dios. Él escribió en su primera Epístola así: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (1 Pedro 1:3). Y en su Segunda Epístola Pedro distingue a Dios Padre de Su Hijo Jesucristo. Él escribió así: “…en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesucristo.” (2 Pedro 1:2). Notemos que él No dice: “…en el conocimiento de Dios Padre y de nuestro Dios Hijo.” Lo que él dice es que sólo el Padre es Dios.
4.- San Judas: Según la tradición, era el hermano de Jesús. Él escribió: “…santificaos en Dios Padre, y guardaos en Jesucristo.” (Judas 1). Luego dirá: “conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo.” (Judas 21). En estos dos pasajes se pueden deducir la creencia de Judas sobre Dios y su Hijo. En primer término, jamás Judas llama a Cristo como “Dios Hijo”. Para él sólo el Padre es Dios, y Jesucristo es el Señor.
5.- San Santiago: Se acepta que el escritor del libro bíblico de Santiago es hijo de José y María, y hermano del Señor. En uno de sus versículos él escribe: “…porque Dios no puede ser tentado por el mal” (Santiago 1:13). Estas palabras de Santiago parecerían extrañas si creyéramos que Cristo es Dios. ¡Y es que el Señor Jesucristo fue tentado como cualquier otro de nosotros! (Hebreos 4:15). Por tanto, si fue tentado, ¡él no podía ser Dios!. También en la apertura de su carta, Santiago comienza diciendo: “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo.” (Santiago 1:1). Es obvio que Santiago, quien conocía bien a su hermano, supo que Jesús no era Dios. Él NO escribió diciendo algo así como: “Santiago, siervo del Padre, y del Señor Jesucristo, Dios verdadero.” o “Santiago, siervo de Dios Padre y del Señor Dios Jesucristo.” Jamás Santiago le concedió a Cristo el título de “Dios” como lo hizo con el Padre.
En cuanto al Espíritu Santo, es oportuno señalar que jamás encontraremos en la Biblia que se le llame “Dios Espíritu Santo” sino más bien: “El Espíritu Santo DE Dios”. En Efesios 4:30 leemos: “Y no contristéis al Espíritu Santo DE DIOS…” Y Pablo habla del Espíritu Santo como perteneciendo al Padre: “…sino a Dios, quien también nos dio SU ESPUIRITU SANTO.” ( 1 Tesalonisenses 4:8).
Por otro lado, es curioso que el Espíritu Santo no aparezca con el Padre y el Hijo en los siguientes textos: Romanos 16:27; 1 Corintios 1:3,9; 8:6, 2 Corintios 1:2, Gálatas 1:3; 3:26, Efesios 1:2; 3:19; 5:5,20; 6:23, Filipenses 1:2, Colosenses 1:2; 2:2, 1 Tesalonisenses 1:1, 2 Tesalonisenses 1:1,2, 1 Timoteo 1:2, 2 Timoteo 1:2, Tito 1:4, Filemón 3, 1 Juan 1:3, 1 Juan 2:22, 2 Juan 3, Judas 1:1.
También es curioso que al Espíritu Santo jamás se le ve entronizado junto con el Padre y el Hijo. Ver Apocalipsis 7:10, 22:3. Tampoco ninguna oración es dirigida al Espíritu Santo. El Espíritu Santo se le describe como el PODER de Dios en los siguientes versículos: Hechos 1:8, 10:38, Lucas 1:35, 4:14, 5:17, Romanos 8:11, 15:13,19, Miqueas 3:8, 1 Corintios 2:4, 6:14, 1 Tesalonisenses 1:5.
El Testimonio de los Padres de la Iglesia:
Clemente de Roma: De acuerdo a muchos escritores cristianos antinicenos, él es el Clemente de Filipenses 4:3. Él fue un Anciano de la Iglesia de Roma entre los años 92-101 d.C. Su Epístola a los Corintios, escrita alrededor del año 96 d.C, fue tenida en gran estima, y fue considerada igual a los escritos de los Apóstoles y era frecuentemente usada en sus reuniones dominicales. Él nació alrededor del año 30 d.C y murió en el año 100 d.C. Él escribió: “Conocemos que Tú solo era Altísimo entre los Altísimos… Tú has escogido a aquellos que te aman a través de Jesucristo, Tú amado Hijo, a través de quien Tú nos has instruido, santificado, y honrado…Que todas las naciones sepan que Tú eres el único Dios, que Jesucristo es Tú Hijo y que nosotros somos Tu pueblo.” (A los Corintios, Cap. 59, vs. 3,4).
Ignacio de Antioquía: Su seudónimo era “Teóforo”, debido a su naturaleza gentil y amable. Él fue un Obispo en la congregación de Asiria y Antioquía, y fue un discípulo del Apóstol Juan. Sus escritos auténticos, fueron escritos alrededor del año 110 d.C. Nació alrededor del 50 d.C y fue martirizado en el 116 d.C. Él escribió: “Hay un Dios, quien se manifestó a sí mismo por medio de Jesucristo, Su Hijo, quien siendo Su Palabra, salió del silencio al mundo a ganó plena aprobación de Él, de quien era Su embajador.” (A los Magnesianos, cap.8, v.2). “…quien también resucitó de entre los muertos, debido a que Su padre lo resucitó,- su Padre quien igualmente nos resucitará, quienes creemos en él a través de Jesucristo, fuera de quien no tenemos verdadera vida (A los Trallanos, Cap. 9, vs.2).
“Ustedes están bien fundamentados en amor a través de la Sangre de Cristo y firmemente creen en nuestro Señor. Él es realmente de la línea de David de acuerdo a la carne y el Hijo de Dios por la voluntad y el poder de Dios.” (A los Esmirnianos, Cap. 1 v.1).
Policarpo: Nació alrededor del año 69 d.C, y fue un discípulo del Apóstol Juan, e igualmente un amigo íntimo de Ignacio de Antioquía. Él fue un obispo de la iglesia de Esmirna, Asia Menor, y escribió su Epístola a los Filipenses antes del 140 d.C. Él fue quemado en una estaca el 23 de Febrero, del año 155 d.C. Él escribió lo siguiente: “Ahora, que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, y él mismo el Sacerdote Eterno, Jesucristo, el Hijo de Dios, los edifique en la fe y en la verdad.” (A los Filipenses Cap.12, v.2). “…a Él quien es capaz de traernos a todos en Su gracia y generosidad, a su Reino Celestial, por su Unico Hijo engendrado, Jesucristo, sea la gloria, honor, poder, y majestad para siempre.” (Martirio, Cap. 20, v. 2).
Justino: Llamado “Mártir” debido a su martirio en el 166 d.C. Él nació en Roma en el año 107 d.C. Él fue un filósofo pagano convertido al cristianismo alrededor del año 130 d.C. Su primer obra Diálogo con Trypo fue escrito en el año 135 d.C. Trypo era un Judío que escapó de Jerusalén después de la revuelta de Bar Kochba. Él escribió entre el 135 d.C hasta justo antes de su decapitación. Él escribió: “Dios engendró antes que todas las criaturas un Principio que era un cierto poder racional procedente de Él, quien es llamado por el Espíritu Santo ahora ‘La Gloria Del Señor’, ahora ‘El Hijo’, nuevamente ‘Sabiduría’, nuevamente ‘un Ángel’, luego ‘Dios’, luego ‘Señor’ y ‘Logos’, y en otra ocasión él se llama a sí mismo ‘Capitán’.” (Diálogo con Trypo, Cap. 61). También dijo: “Nosotros seguimos al único Dios no engendrado a través de Su Hijo.” (Primera Apología, Cap. 14).
Tatiano: Nació en Asiria cerca del 110 d.C, fue un estudiante de Justino Mártir. Él escribió el comentario a los cuatro evangelios más antiguo que existe. Antes había pertenecido a una secta Encratita gnóstica como líder. A pesar de esto, sus escritos dan una regular visión de las doctrinas cristianas. Él escribió entre el 161-170 d.C, y murió alrededor del 172 d.C. Dijo: “El Señor del Universo, Quien Él Mismo es el fundamento necesario de todo ser, puesto que como sea que no había aún ninguna criatura en existencia, estaba Solo…Y por Su sencilla voluntad el Logos brincó fuera; y el Logos, no habiendo salido fuera en vano se convierte en la primera obra engendrada del Padre y fue el comienzo del mundo.” (A Los Griegos, Cap. 5).
Melitón: Nacido cerca del año 110 d.C, fue el obispo en Sardis, Asia menor, alrededor del 160-170 d.C y un amigo de Ignacio de Antioquía cuando era un muchacho joven. Él escribió entre los años 165-170 d.C y fue martirizado en el 177 d.C. Sólo existen pequeños fragmentos de sus escritos. Él escribió: “Existe Aquel que realmente existe y es llamado Dios… Este Ser no es hecho en ningún sentido, ni tampoco vino a la existencia, sino que ha existido por la eternidad.” (Apología 1: A Antonio César). “Jesucristo…es la Razón perfecta. La Palabra de Dios, él que fue engendrado antes que la luz, él quien es Creador junto con el Padre.” Apología 4: Sobre la Fe.
Teófilo de Antioquía: Nació alrededor del año 130 d.C. Fue un obispo en Antioquía, Siria, entre los años 170-180 d.C. Él escribió antes del año 175 d.C y murió en el 181 d.C. Escribió: “Dios, entonces, teniendo su propia Palabra interna dentro de Su propio vientre la engendró, emitiéndola junto con Su propia Sabiduría antes que todas las cosas. Él tuvo a esta Palabra como su ayudante en las cosas que fueron creadas por Él, y por ella Él creó todas las cosas.” (A Autólico, Cap. 10).
Ireneo: Fue uno de los más reconocidos de los cristianos primitivos. Nació en el 140 d.C y fue un discípulo de Policarpo. Él fue un Anciano de la iglesia en Lyons, Francia, desde el 178 d.C. Él era muy bien conocido en todo el mundo occidental de la época. Él murió en Francia en el 202 d.C. Sus escritos pueden ser fechados alrededor del 180 d.C. Él escribió: “Si alguno, por tanto, nos dice, ‘cómo entonces, fue el Hijo producido por el padre?’ nosotros les respondemos, que ninguno entiende esa producción, o generación… no hay poderes que posean este conocimiento sino sólo el Padre quien engendró y el Hijo quien fue engendrado.” (Contra las Herejías, Libro 2, Cap. 28, v.6).
Clemente de Alejandría: Nacido como Tito Flavio Clemens, en el 150 d.C. Vino a ser un obispo en Alejandría, Egipto. Él escribió entre los años 190-195 d.C. y murió alrededor del 220 d.C. Sus escritos son valiosos porque una vez que se convirtió, viajó por todo el Imperio Romano para aprender el cristianismo puro de los más antiguos y respetados cristianos vivientes. Él escribió: “La mejor cosa en la tierra es lo más pío: el hombre perfecto; y la mejor cosa en el cielo, el siguiente y más puro en el lugar, es un ángel, el portador de la vida eterna bendita. Pero la naturaleza del Hijo, quien es próximo a Él quien es el solo Altísimo, es el más perfecto.” (Miscelanias, Libro 7, Cap.2).
Queda demostrado que los Padres Anti-Nicenos jamás creyeron que Cristo era el Eterno Dios Todopoderoso. Sus escritos claramente señalan al Padre como superior al Hijo, y como Su engendrador. Y los más interesante, nada dicen que el espíritu santo sea Dios. La doctrina de la Trinidad les era totalmente desconocida.
Textos Mal Interpretados:
Los Trinitarios usan una serie de pasajes que supuestamente prueban su creencia en un Dios Trino. Vamos a examinar algunos de ellos:
Mateo 1:21,23: Los trinitarios dicen, basándose en estos dos versículos, que el Salvador sería llamado “Emmanuel” que quiere decir: “Dios con nosotros”. Pero: ¿Es Jesús Dios porque se le llama “Emmanuel” (Dios con nosotros)? Pues no necesariamente. En la Biblia tenemos a la persona de Josué, quien introdujo a los israelitas a la tierra prometida. Pero el nombre Josué también significa (“Dios nuestro Salvador”). ¿Acaso Josué era Dios por el hecho que su nombre significa: “Dios nuestro salvador?” O veamos el personaje de Elihú del libro de Job. Este nombre significa “Dios es él”. Nuevamente: ¿Vamos a creer que este personaje Elihú, que trató con Job, era Dios mismo?
Colosenses 2:9: Los trinitarios usan este pasaje para demostrar que Cristo es Dios. Dice el texto: “Porque en él (Cristo) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.” Aquí Dios estaba en Cristo. Colosenses 1:27 dice que “Cristo está en nosotros”. Esto no nos hace a nosotros Cristo o Dios.
Tito 2:13: Este texto usado por los trinitarios, dice: “Aguardando la esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.” Obviamente Jesucristo es parte de la gloria de su Padre. En todos los textos Críticos Griegos y manuscritos existentes este versículo se lee literalmente: “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria del gran Dios y de nuestro Salvador Jesucristo”.
1 Timoteo 3:16: “E indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad: Dios se ha manifestado en la carne”. Con este texto los trinitarios enseñan que Dios Hijo se hizo carne. Sin embargo, estas palabras (“Dios se ha manifestado en la carne”) son ampliamente rechazadas por los eruditos como la lectura correcta. Por eso la versión Biblia de las Américas lo vierte diferente: “…Aquel que fue manifestado en la carne”. En el texto original griego no aparece la palabra “Theos” (Dios) en este versículo. Es una añadidura de los trinitarios.
Juan 10:30: Jesús dice: “Yo el y Padre uno Somos”. Según los trinitarios, Jesús y Dios son uno y lo mismo. Pero antes de explicar este texto notemos que no se menciona para nada al Espíritu Santo. Pero, ¿quiso decir Jesús que él era igual a su Padre? o ¿Qué él era el Padre? Pues ¡no!. En primer término, si Jesús era el Padre, entonces, ¿a quién oró en Getsemaní? Pero lo cierto es que Jesús NO quiso enseñar lo que los trinitarios dicen sobre él y Su Padre. Veamos ahora lo que Jesús mismo dice en Juan 17:11: “…a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean UNO, así como nosotros.” Se hace evidente que Jesús concibió la unidad de los cristianos, como la MISMA unidad que existe entre él y Su Padre. Este detalle es importante. Los cristianos son UNO como Cristo y Su Padre son UNO. No parecido, sino IGUAL UNIDAD. ¿Cómo se explica esa unidad? ¿Acaso que son iguales o los mismos? La expresión parece implicar, según comenta el erudito Tyndale, que el Padre y el Hijo están unidos en VOLUNTAD Y PROPÓSITO. De igual modo, Cristo anhelaba esa misma Unidad de voluntad y propósito de su iglesia. Que no estuviera dividida en sectas y facciones. Ahora bien, dentro de esa unidad había una JERARQUÍA. El obispo era la Cabeza de la Iglesia, junto con sus demás colegas.
También existe otra UNIDAD en la familia. La Biblia enseña que el esposo y su esposa ya no son dos sino UNO. “Ya no serán dos sino una sola carne”. Son uno en voluntad y propósitos, y no sólo en el sentido estrictamente físico. No obstante, y pese a esa UNIDAD, el hombre es cabeza de la mujer, y Cristo cabeza del hombre (Efesios 5:23; 1 Corintios 11:3).
De igual modo, Cristo y Su Padre son UNO, pero siempre se mantiene la JERARQUÍA. ¡El Padre es la cabeza de Cristo! (Ver 1 Corintios 11:3). Diríamos que es entonces una UNIDAD JERÁRQUICA o una JERARQUÍA UNIDA.
Juan 14:9: “…el que me ha visto a mí (Jesús), ha visto al Padre.” ¿Acaso Jesús enseñó que él era el mismo Padre en Persona? Si la respuesta es afirmativa, entonces pregunto nuevamente, ¿a quién oró Jesús en el jardín de Getsemaní? La verdad es otra. Jesús quiso enseñar algo más que lo que muchos creen. En el verso 10 Jesús afirma que las palabras que él habla no son suyas, sino de Su Padre que mora en él. Es decir, Dios el Padre hacía sus obras a través de Cristo. En el verso 24 Jesús dice que sus palabras no son suyas sino del Padre. En el verso 31 Jesús dice que él obra conforme a la voluntad de Dios. En este sentido la voluntad, las obras, y el pensamiento de Cristo eran totalmente los de Su Padre. Jesús estaba lleno de amor y compasión para con los pecadores, y así es exactamente el Padre, quien es la fuente del Amor puro (1 Juan 4:8). El carácter de Cristo era el mismo carácter del Padre. Cristo era (y es) Su mismísima imagen en ese sentido. Por eso Juan dijo con verdad: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él LE HA DADO A CONOCER.” (Juan 1:18).
Mateo 28:19: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” Los trinitarios dicen que esta es la prueba de un Dios Trino. ¿Será cierto eso? La Enciclopedia de McClintock & Strong comenta Mateo 28:19 de la forma que sigue: “Este texto, no obstante tomado por si mismo, no probaría decididamente o definitivamente tampoco la personalidad de los ‘tres sujetos’ mencionados o su igualdad o divinidad. El objeto dentro del cual uno es bautizado no es necesariamente una persona, sino puede ser una doctrina o religión…la conexión de estos tres “sujetos” no prueba su personalidad o igualdad.”
En 1 Juan 5:7-8 se menciona el espíritu, la sangre, y el agua juntos. Pero eso no indica que los tres son iguales. Aquellas cosas impersonales son mencionadas como “testigos” o “ portadores del testimonio”.
En Mateo 28:19 la palabra “nombre” es singular. Esta palabra NO se refiere a un nombre personal; más bien designa autoridad. Según Robertson Word Pictures in the New Testament: “El uso de nombre aquí (Mateo 28:19) es uno común en la septuaginta y papyri para poder y autoridad; ver Mateo 10:41. En Realidad el texto enseña que una persona debe reconocer la autoridad del Padre, Hijo y Espíritu Santo antes del bautismo.
Miqueas 5:2: Refiriéndose al nacimiento de Jesús, el profeta dice: “…y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.” Los trinitarios sostienen que Cristo es eterno, pues dice el profeta que sus días son desde la eternidad. Algunas versiones de la Biblia vierten la palabra Hebrea ‘olam’ como “eterno”. No obstante, la palabra hebrea ‘olam’ no significa siempre eternidad y es usada también para describir cosas que tienen una edad indefinida pero no eterna. Así, la discontinuada Versión Moderna de la Biblia vierte este verso así: “cuya procedencia es de tiempo antiguo”. Incluso la versión católica de Jerusalén vierte este pasaje así: “y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño.”
Los cristianos Trinitarios quieren presentarnos a un Hijo Eterno a toda costa, pero como veremos más adelante, Cristo fue llamado Hijo de Dios cuando se hizo hombre, y se le confirmó cuando él resucitó de entre los muertos victorioso.
Definitivamente Jesús tuvo un comienzo cuando Dios lo engendró. La palabra eterno como hemos visto, no siempre se entiende como algo o alguien sin comienzo ni fin de días, sino que puede significar un periodo limitado de tiempo. Así por ejemplo, El “reino(de Cristo) no tendrá fin.” Pero sólo durará mil años. También Job dijo que estaría “para siempre” en el vientre del gran pez, pero todos sabemos que sólo estuvo 3 días y 3 noches. De modo que tenemos que tener mucho cuidado cuando se lee ‘eterno’, ‘eternidad’, ‘para siempre’, etc., en los diferentes textos de la Biblia.
En el Nuevo Testamento, el equivalente Griego de ‘olam’ no siempre significa eterno. En 2 Pedro 1:11 se habla del “reino eterno” de Cristo, el cual, en realidad sólo durará mil años (Apocalipsis 20:4,5).
Isaías 9:6: Refiriéndose al Mesías Jesús dice el profeta: “…y se llamará su nombre Admirable, Consejero, DIOS FUERTE, PADRE ETERNO, Príncipe de paz.” ¿Es Jesús el Dios Padre según Isaías? ¡Imposible! En múltiples pasajes del Nuevo Testamento hemos visto que Dios el Padre se diferencia del Hijo (Ver 1 Pedro 1:3, Efesios 1:17).
En la Versión Moderna de la Biblia dice: “Poderoso Dios” y “Dios Poderoso” en la Versión Biblia de las Américas. El Padre es llamado así en Isaías 10:21. Sin duda hay expresiones comunes a los dos, tales como Rey, Señor, Salvador, Dios. Pero estos títulos como se sabe son usados también para hombres. No obstante, el título “Dios Todopoderoso” siempre se refiere al Padre y nunca al Hijo. Los judíos no entendieron los pasajes tales como Isaías 9:6; 7:14; Jeremías 23:6, como si el Mesías fuera el único Dios verdadero.
El Comentario Siglo Nuevo de la Biblia, sobre Ezequiel 32:21 “Los héroes poderosos” es el plural del título mesianico: “Dios poderoso” dado al niño de Isaías 9:6, y puede ser traducido ‘dioses poderosos’ igualmente en forma correcta.
Génesis 1:1: “En el principio Dios (Hebreo: ‘elohim’ = dioses) creó los cielos y la tierra”. Los Trinitarios sostienen que el Hebreo para ‘Dios’ es ‘Elohim’ que literalmente significa ‘dioses’. Por tanto, concluyen, los cielos y la tierra fueron creados por los dioses: Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Pero muchos trinitarios también admiten que ‘Elohim’ no puede ser usado como prueba de la Trinidad, y toman la forma plural como “plural de Majestad”. Elohim (dioses) sería politeísmo. Además, la palabra ‘elohim’ es ampliamente usada para designar a los ángeles de Dios en el salmo 8:5, y a Samuel en 1 Samuel 28:13. Esta palabra aparece unas 2,470 veces en el Antiguo Testamento, y en ninguna de estas instancias es usado para un nombre personal.
Muchos llamados cristianos mal utilizan este pasaje para darle un significado fuera de su contexto. Y como dice el dicho: “Un texto fuera del contexto, es un pretexto.”
Romanos 1:1/15:19: Los Trinitarios suelen combinar estos dos textos. En Romanos 1:1 Pablo dice que fue “apartado para el evangelio de DIOS”, y en Romanos 15:19 él dice: “Todo lo he llenado del evangelio de CRISTO.” Pablo, señalan ellos, escribe que el evangelio es de Dios, y en unos capítulos más adelante escribe que el evangelio es de Cristo. Por tanto, concluyen que Dios y Cristo sin sinónimos, o que Cristo es Dios.
Si esta lógica es correcta, es decir, que el evangelio es del “Dios-Hijo”, entonces Pablo es también Dios, pues él mismo dice en Romanos 2:16: “En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, CONFORME A MI EVANGELIO” (¡el Evangelio de Pablo!). Si el evangelio es de Dios en Romanos 1:1, y de Pablo, en Romanos 2:16: ¡Entonces Pablo es Dios! Pero esta lógica inferencia ¡es FALSA!.
En 1 de Tesalonisenses 1:1,5 Pablo habla en esta oportunidad: “Pues NUESTRO EVANGELIO (De Pablo, Silvano y Timoteo)”. ¿Eran Pablo, Silvano, y Timoteo: “Dios?”. Pero lo cierto es que el evangelio es de Dios Padre. Él, desde el cielo, envió Su MENSAJE por medio de Jesucristo. Dice Hechos 10:36 leemos con claridad: “Dios envió MENSAJE a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo.”
Romanos 16:16/ 1 Corintios 1:2: Los Trinitarios combinan estos dos pasajes para “demostrar” que Cristo es Dios. En Romanos 16:16 Pablo escribe que la iglesia es de Cristo, pero en 1 Corintios 1:2 dice que la iglesia es de Dios. Por tanto infieren que Cristo es Dios.
Ahora bien, si esta lógica fuera correcta, entonces “los primogénitos” de Dios (sus salvos conversos) son también parte de la Deidad. En Hebreos 12:23 el apóstol Pablo dice: “a la asamblea general e IGLESIA DE LOS PRIMOGÉNITOS que están escritos en los cielos…” Pero este razonamiento tampoco es correcto.
En Juan 17:10 Jesús dice algo interesantísimo: “Y todo lo mío es Tuyo, y lo Tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.” Éstas, sus palabras, aclaran el asunto. La Iglesia es de Cristo, la cual compró con su sangre. Pero como todo lo de Cristo es del Padre Dios, entonces la iglesia es de Dios también.
Juan 1:1: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” Este texto es el más usado por los Trinitarios para probar que Cristo es Dios Hijo preexistente. Pues bien, si este texto prueba que el Hijo preexistió en la eternidad con Dios, tendríamos un problema Trinitario. De pronto Dios son dos personas. Un hecho muy poco conocido es que el “Verbo” (Palabra) no fue asumido como si fuera una segunda persona en las traducciones bíblicas anteriores a la Versión del Rey Jaime. La Bishops’ Bible de 1568, que fue reemplazada por la Versión del Rey Jaime en 1611, entiende que el “Verbo” (Palabra) es IMPERSONAL, y usa el pronombre inglés “it” (“eso” o “ello”), como lo hace igualmente la Biblia de Ginebra de 1560.
Es una suposición que con el vocablo “Verbo” (Palabra) Juan quisiera significar al segundo ser personal no creado a lado del solo Dios. En otra parte Juan reconoce que el Padre es “el único Dios verdadero” (Juan 17:3) y “el que solo es Dios” (Juan 5:44). Muchos han reconocido la conexión obvia entre “El Verbo” (La Palabra) y lo que se dice de la Sabiduría en la Biblia Hebrea. En Proverbios la “Sabiduría” es personificada y se dice que está con Dios (Proverbios 8:30). Juan dice que el “Verbo” estaba “con (pros) Dios.” En el Antiguo Testamento, una visión o una palabra se dice que está “con” la persona que lo recibe. La palabra tiene una quasi-existencia propia: “La palabra del Señor está con él”, “El profeta que tiene un sueño con él” (2 Reyes 3:12, Jeremías 23:28).
En el Nuevo Testamento algo impersonal puede “estar” con una persona, como por ejemplo, donde Pablo confía que “la verdad del evangelio permaneciese con (pros) vosotros.” (Gálatas 2:5).
En el inicio de la Primera Epístola de Juan, puede proveernos exactamente el comentario que necesitamos de Juan 1:1, él escribe que “la vida eterna estaba con (pros) Dios.” En base de estos paralelos es imposible decir con certeza que el “Verbo” en Juan 1:1-2 deba significar el segundo miembro de la Trinidad. Es decir, el preexistente Hijo de Dios.
Juan continua diciendo que “La Palabra (Verbo) era Dios”. Intensa discusión del exacto significado de “Dios” ( el cual no tiene artículo definido) se ha producido que ha hecho aparecer el texto complejo. De acuerdo a algunas reglas establecidas por Colwell exige que la ausencia del artículo no debilita la intención de Juan de decir que el Verbo era pleno Dios y identificado con Él. Otros han insistido que “Dios” sin el artículo es la manera de Juan de decirnos que el Verbo tuvo el carácter de Dios y era plena expresión de Su mente.
Después de un análisis detallado Philip Harner sugiere: “Tal vez la cláusula debe ser traducida, ‘El Verbo tuvo la misma naturaleza como Dios.’ Él añade que “no hay base para considerar el predicado theos como determinado. Otro erudito dice que “Juan 1:1 denota, no la identidad, sino más bien el carácter del Verbo.”
James Denny otro erudito dice que la palabra Griega “Dios” (theos) sin el artículo realmente significa “teniendo la cualidad de Dios.”, no siendo uno a uno con Dios.
James Dunn, otro erudito, dice sobre Juan 1:1-14 que “La conclusión que parece emerger de nuestro análisis es que es sólo en el verso 14 (“el Verbo se hizo carne”) podemos hablar de un Verbo personal. El poema usa más bien lenguaje impersonal (se hizo carne), pero ningún cristiano fallaría en reconocer aquí la referencia a Jesucristo—el Verbo no se hizo carne en general sino Jesucristo. Antes del verso 14 estamos en el reino del pensamiento pre-Cristiano de la Sabiduría y el Verbo… personificaciones en vez de personas. Acciones personificadas de Dios en vez de seres divinos individuales como tales. El punto se obscurece por el hecho que tenemos que traducir el “Verbo” masculino como “él” a través del poema. Pero si traducimos “Verbo” como la “expresión de Dios”, mas bien, será claro que el poema no intenta necesariamente que el Verbo de los versos 1-13 lo tomemos como si fuera un ser divino personal. En otras palabras, el significado revolucionario del verso 14 puede muy bien ser que marca no sólo la transición en el pensamiento del poema de la preexistencia a la encarnación, sino también la transición de la personificación impersonal a la personal real.”
(Christology of the Making, pág. 243, James Dunn).
Juan 1:15: Aquí Juan el Bautista dice de Jesús: “…el que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.” Los Trinitarios sostienen que Juan el Bautista hablaba de la preexistencia celestial de Jesús, y no de su edad, pues Juan era mayor que Jesús por seis meses. Se afirma que Jesús tuvo una vida previa no humana sino divina. Y se dice que Jesús fue el eterno “Dios-Hijo” junto con el Dios Padre, antes de su encarnación.
Sin embargo, el Comentario Nuevo Internacional del Evangelio de Juan señala que la frase ambigua “antes de mí” puede referirse a SUPERIORIDAD DE RANGO. El texto puede traducirse, “Un seguidor mío ha tomado precedencia de mí, porque él (siempre) era antes de mí, mi superior.” Aunque el comentario sostiene la idea que Jesús fue antes de Juan en tiempo, también admite que este texto no significa ‘primero en tiempo’, ‘antes’, sino ‘primero en importancia’, que daría el significado de que ‘él era el jefe’”.
Isaías 6:3: “Y el uno al otro daba voces, diciendo: “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos…” Los Trinitarios creen ver en este texto otra prueba de que Dios es Trino (3 veces Santo). Afirman que los tres santos son las tres personas de la Deidad. Pero, ¿realmente prueba este texto que Dios es Trino? En la cruz el hombre Jesús dice: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Lucas 23:46). ¿Significan sus palabras que Dios está compuesto de DOS Personas, y no TRES?.
En 1 Juan 5:8 se menciona una “trinidad” que da su testimonio en la tierra: “El espíritu, el agua, y la sangre, y los tres concuerdan.” ¿Son personas? ¿Son iguales? ¿Cómo se explica el pasaje?
En 1 Tesalonisenses 5:23 encontramos que el hombre está compuesto de 3 elementos: “espíritu, alma, y cuerpo.” No obstante, el cuerpo y el espíritu y el alma no son iguales por naturaleza.
En Apocalipsis 8:13 leemos de 3 ángeles y 3 “ayes”. En Lucas 22:34 leemos que Pedro niega 3 veces al Señor. En Mateo 12:40 leemos que Jonás estuvo en el vientre del pez 3 días.
En 1 Corintios 13:13 aparecen las 3 “Virtudes Teologales”: “Fe, esperanza y amor”, pero el mayor es el amor. Cuando Jesús se transfigura, 3 de sus discípulos (Pedro, Santiago y Juan) tienen la visión gloriosa del Maestro en el monte (Marcos 9:2).
Es claro que el número ‘3’ tiene el significado de ‘Plenitud’ y no ‘Deidad’. Los “tríos” en la Biblia se pueden hallar tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamentos, sin que impliquen nada extraordinario. Igual ocurre con la llamada “fórmula bautismal” de Mateo 28:19. Allí leemos del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Pero: ¿Es este texto una prueba de la existencia de 3 Dioses Iguales y Eternos en Uno? ¡No! Pues en otra ocasión Jesús dijo que Su Padre era Mayor que él y que todos (Juan 14:28; 10:29).
Hechos 16:31,34: “Y ellos (Pablo y Silas) dijeron (al carcelero de Filipos): Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa… y (él) se regocijó por haber creído en Dios con todos los suyos.” Estos versículos son utilizados por los Trinitarios para “probar” que Jesucristo y Dios significan lo mismo. Notemos que al carcelero de Filipos se le anima a creer en Jesucristo, y luego el texto nos dice que él y su familia creyeron en Dios.
La lógica es interesante, pero no para este caso. En Juan 12:44 Jesús dice algo sumamente importante: “EL QUE CREE EN MÍ, NO CREE EN MÍ, SINO EN EL QUE ME ENVIÓ.” Siendo Jesús el Representante y Mensajero de Dios, al recibirlo a él, lo recibimos a Su Padre. Y Si creemos en Jesús, creemos también al Padre, quien le envió.
En Hechos 9:36-43 Pedro realiza un milagro al resucitar a la joven llamada Dorcas. En el verso 42 se informa que por este milagro de Pedro muchos “creyeron en el Señor”. ¿Diremos que San Pedro era el mismo Señor? Pues no, claro está.
Lucas 8:39: “Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él (el exorcizado) se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.” Aquí tenemos un caso semejante al anterior. En primer lugar: Es interesante lo que le dijo Nicodemo a Jesús, después de ver los milagros realizados por el Señor en las bodas de Caná. En esa ocasión había convertido el agua en vino excelente (Juan 2:1-11). La confesión de Nicodemo fue: “Rabí, sabemos QUE HAS VENIDO DE DIOS como MAESTRO; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, SI NO ESTÁ DIOS CON ÉL.” (Juan 3:2). Notemos que Nicodemo NO creyó que Jesús fuera Dios mismo por razón de sus milagros. Él admitió que Jesús era Maestro, y que Dios estaba con él dándole el poder para hacer maravillas.
En segundo lugar: En Juan 5:19 Jesús admitió que NO podía hacer nada por sí mismo, sino lo que veía hacer al Padre. Veamos Ahora el caso de Lázaro. Después de haberlo resucitado, Jesús ora: “Gracias te doy por haberme oído.” (Juan 11:41,42). Es claro que Dios obraba a través de Cristo, y así lo entendieron el exorcizado, y el mismo Evangelista Juan.
Juan 5:23: “Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al hijo, no honra al Padre que le envió.” Pero: ¿Por qué tendríamos que honrar al Hijo como se honra al Padre? La respuesta está en el mismo verso: “el que no honra al Hijo no honra al Padre que le envió.” ¡Aquí está la razón verdadera! Jesús debe ser honrado como si fuera el mismo Padre Dios, porque es Su Representante o Mensajero, o también, Su Embajador Real. Él vino como el Hijo del Rey…¡Un Príncipe, un Noble Real! Él es el heredero al trono del Reino de Dios. De modo que los honores que se le rinden a él deben ser los mismos como se le rendirían a Su Padre, el Rey.
Además, Jesús NO dice que él debe ser ADORADO como se le ADORA al Padre, el Único Dios Verdadero (Juan 17:3). Recordemos cuando él estaba siendo tentado por el Diablo. Jesús le replicó a Satanás que en la Escritura estaba escrito que sólo al Señor Dios se le debía adorar y servir, refiriéndose a Jehová(Mateo 4:10). ¡Pero Jesús no
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es Jehová! El texto más claro que prueba que Jehová no es Jesucristo está en el Salmo 110:1 que dice: “El Señor (Adonai: YHWH) dijo a mi señor (Adoni) siéntate a mi diestra…” Aquí ‘Adonai’ o YHWH o Yaweh, le dice a Su Mesías elegido y entronizado ‘Adoni’, que se siente a Su diestra. Por supuesto que este “adoni” es Su Hijo glorificado. Por tanto, ‘Adon’ (Jehová o Yavé) No es el mismo ‘Adoni’ (Su Hijo entronizado).