UN SOLO DIOS EN LA BIBLIA
El mensaje de Dios para la humanidad es, sobre todo, una llamada para la fe en Yahweh, el único e incomparable Dios de Israel. En la Shema, Dios deja que se sepa que él es un Dios singular: “Oye, Oh Israel, el SEÑOR nuestro Dios, el SEÑOR es Uno”. Él proclama a través del profeta Isaías, “soy el SEÑOR, y no hay ningún otro. Además de mí no hay Dios.” El monoteísmo se arraigó en la Ley y los Profetas, y floreció en la vida del pueblo de Dios. Jesús defiende su monoteísmo inflexible cuando él dice, “El mandamiento más importante es: ‘Oye, Oh Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es.’” Jesús conoce sólo un Dios – su Padre en el cielo – y él los expreses esta verdad en todas sus obras y expresiones, y aun en su oración sacerdotal: “Ahora ésta es vida eterna: Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado.”
Pablo, también, es comprensivamente monoteísta. Él habla de “el único Dios” y “un Dios y el Padre de todos”. Para Pablo “hay solo un Dios, el Padre … y hay solo un Señor, Jesucristo.” Además, “hay un Dios y hay un mediador entre Dios y los hombres: El hombre Jesucristo.”
Pero por el segundo siglo, el compromiso para el monoteísmo iba desapareciendo en la iglesia. La iglesia se estaba volviendo predominantemente Gentil y progresivamente abierta para el pensamiento politeísta Gentil. Este desarrollo eventualmente culminó en las formulaciones trinitarias de Nicea y Calcedonia.
Resulta que, la llave para comprender el Prólogo de Juan no está supuesta a encontrarse en los sistemas filosóficos griegos o en la fusión de ideas griegas y judías de Filón, sino en algo correcto ante nuestros ojos, en las Escrituras hebreas y Aramáicas que estaban ampliamente disponibles a los lectores judíos originales de Juan.
Vuestro Servidor,
Apologista